En el siguiente ensayo me propongo plantear de manera clara y sintética, el desarrollo argumentativo de dos temas de mi interés, que se han enunciado en las últimas clases de la asignatura. Por una parte, es tema de discusión, no solo en urbanismo sino también arquitectura, el aspecto de la identidad que desde mi visión se presenta en la actualidad como un sofisma simplificador que constituye una apología de la escala ínfima, en clara omisión de la escala macro manifestación de la tendencia globalizadora. Por otra parte, y como apéndice aleatorio del desarrollo del primer interés, se presenta la capacidad de una ciudad como Bogotá para regenerarse desde esta pequeña escala, lo que a mi consideración puede marcar un rumbo para el mejor entendimiento de la realidad urbana en busca de su deseada transformación. Sobra advertir que el desarrollo de estos dos temas de interés establecen entre sí contradicciones propias que no pretendo encubrir, puesto que desde hace tiempo reconozco la complejidad del pensamiento, mas aun cuando hablamos de la más grande creación colectiva del hombre. (Debo manifestar que la construcción rossiana que apunta a considerarla como la más grande "obra de arte" me parece inadecuada, anacrónica y superficialmente literaria puesto que el arte tiene un alto grado de capricho individual y la ciudad es una construcción social en la que impera el límite omnipresente de las libertades individuales).
Expongo con convicción que la identidad no se puede, ni se debe, construir escarbando en la tierra con la mirada fija en un hoyo que aumenta de tamaño, sino alzando la mirada y compartiendo con otras entidades; en el caso de las entidades urbanas contemporáneas como punta de lanza de la globalización, la identidad se construye en la relación y el reconocimiento de otras realidades, reconociendo aquello que nos hace débiles y fuertes al mismo tiempo. ¿Es imperante o al menos justificada esta búsqueda de identidad, cuando todos las demás ciudades la están perdiendo, o la han estado enriqueciendo con la incorporación de otras piezas a la colección de fragmentos del repertorio urbano? Me refiero a este imaginario de las ciudades globales como New York que se constituyo en la "capital del mundo" acogiendo la diversidad cultural que la sustenta; el caleidoscopio de rostros y lenguas que han encontrado allí el punto final de la diáspora que inicio en Babel. Aquello se está replicando en todas las ciudades del mundo en las que se consolidan barrios chinos, italianos, hindúes o de variada y heterogénea "tipología" humana; por lo tanto, el destino final de la diáspora no ha hecho más que empezar y halla en cada ciudad a la que llega, un organismo vivo al cual afianzarse, constituyendo una relación simbiótica propia de la ciudad del espectáculo que alimenta los recorridos turísticos de las masas en busca de "parques de atracción" que dinamicen y enriquezcan los trazados de los cascos históricos de ciudades como Madrid, Barcelona o Sao Paulo, que han dejado de pertenecer al uso exclusivo de los ciudadanos de antaño . . . ojos que no ven.
Otro aspecto pertinente respecto a la identidad urbana, está referido a la construcción conceptual de la "Ciudad Genérica" de Rem Koolhaas, un tipo de ciudad que se ha estado construyendo sin manifiesto en el rincón oculto de muchas ciudades del mundo y que ha empezado a emparentarlas de un manera indirecta; las redes de autopistas que alimentan el nuevo paisaje suburbano de polígonos industriales genéricos es en la actualidad el común denominador de mucha urbes. Por lo tanto sobre esa diversidad de fragmentos de la ciudad contemporánea empiezan a reconocerse fragmentos iguales o similares a los de otras ciudades; fragmentos que por ser replicas y manifestación de la "prosperidad" que anunciaba el libre mercado, se han constituido en trozos sin identidad que podrían estar en cualquier ciudad del mundo. Las dinámicas económicas globales de emporios del mercado que trasladan sus plantas de producción en busca de mano de obra barata y beneficios fiscales, son la principal razón de esta construcción anónima que se propaga por doquier, y Bogotá no está exenta de ello. En el numero 311 de la revista dinero se publica un artículo que da cuenta de este proceso; la compañía Siemens construirá una nueva planta productora en las inmediaciones de la ciudad con la consecuente y paulatina asimilación del paisaje suburbano dedicado a la producción, génesis de la "Ciudad Genérica", realidad que debemos aceptar.
Sin embargo, encuentro que el grano fino del que se hablaba en clase, es potencialmente la mejor manera de contrarrestar esta tendencia unificadora que replica hasta la saciedad la misma fórmula producto del "racionalismo mercantilista". La aproximación a la construcción de la ciudad desde la pequeña escala, tal vez sea el remedio adecuado de transformación de las ciudades de nuestro tiempo y de nuestra inmediata realidad, como mayor y mas grande legado de las ciudades del pasado que se han configurado a paso lento gracias a la suma periódica de intervenciones ínfimas de gran "calidad", que actúan sobre la ciudad, de la misma manera que lo hacen las ajugas sobre un cuerpo maltratado. Estoy completamente de acuerdo, que esta dinámica hace de Bogotá una ciudad aun más compleja, enriqueciendo exponencialmente el "caleidoscopio urbano" de este conglomerado que nos aturde cada día; de esta ciudad que nos ha dotado del escenario para realizarnos. En contraparte con las grandes y genéricas intervenciones que son impuestas desde afuera, surge la pequeña escala para recordarnos que es aquella que más frecuentemente habitamos; no la de los aeropuertos, sino la de la esquina de nuestro barrio.
E.A.P.C.